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Un repaso del humor gráfico cordobés en perspectiva nacional: autocensura, creatividad y cinismo. ¿Qué fue la revista Hortensia para Córdoba y el país?
Qué manía nuestra compararnos entre provincias y ciudadanos. Son confrontaciones que se vuelven complejas cuando ponemos el foco en los medios que se plantan a la idea capitalina de ser argentinos. No es casualidad que el medio gráfico más importante del interior del país se llame “La Voz del Interior” y que su versión tabloide sea sostenida por Jerónimo Luís de Cabrera en Caseros y Marcelo T. de Alvear. Por ejemplo, en su declaración de principios del manual de estilo, La Voz plantea la importancia de nunca perder el federalismo en sus producciones:
"El enfoque de los problemas nacionales desde una óptica federalista, que resguarde los derechos de las provincias como organizaciones preexistentes a la
Constitución del Estado argentino", dice en el punto 6.
Constitución del Estado argentino", dice en el punto 6.
Así, incluso con manuales aguerridos, el gran ícono de las ideas y oposiciones gráficas no fue La Voz, sino la revista Hortensia (la papa). Los centennials y posteriores no la vimos circular, pero nació en los 70 y fue la primera, y quizás la única, revista de humor no impresa en Capital Federal con alcance nacional.
Roberto Fontanorrosa, Alberto Brócoli (creador del Mago Fafá), Alberto Cognini (director de la Revista Hortensia) y María del Carmen Garay. (Foto: La Capital)
El nombre "Hortensia la papa" nace de una manera muy cordobesa -por así decir-. Se trata de una mujer que vivía en las calles del Centro, en la zona de Av. Colón y Rivera Indarte, y circulaba por la Plaza San Martín de día. Vendía brotes de hortensias a los transeúntes y si no le compraban, les mostraba sus partes inferiores más íntimas, una actitud que escandalizaba a la sociedad.
La revista se imprimió durante casi 20 años, comenzando en 1971 y frenando su tirada en 1990. En este período, Fontanarrosa dio a conocer sus personajes Inodoro Pereyra y Boogie el Aceitoso, y Cristóbal Reynoso (Crist) publicó la historieta de humor absurdo “García y la máquina de hacer pájaros” que dio origen al nombre del grupo de Charly García.
Edición N°8 de Hortensia (1972).
Algunas revistas de humor sobrevivieron por restringir su contenido satírico de la política durante los 70 con algunos tintes de autocensura, o sea el acto consciente o inconsciente de limitar la propia expresión (palabras, escritos, arte) por miedo a represalias. Había ciertas explicaciones al respecto y los medios iban modificando el contenido a partir de lo que sucedía en otros. Por ejemplo, Clarín mudó el contenido de humor gráfico de política a Internacionales y Economía luego de la clausura de 24 h del diario salteño El Intransigente por publicar una tira vinculada a la política militar.
En ese contexto, Hortensia participó de la renovación del humor gráfico junto con Clarín y Satiricón de Andrés Cascioli, revista que tuvo que cerrar por censura en 1975. Sin embargo, Cascioli desde 1978 dirigió y fue el principal caricaturista de la gran revista HUM® que se editó hasta 1999.
Portada de la revista satírica Tía Vicenta (1978).
En la entrega 19, los fundadores de Hortensia, los hermanos Cognini, dijeron que “en la política no había nada para reírse” y que trabajaban para poner a Córdoba en otro plano de noticias después del Cordobazo de los años 60. Así y todo, en una nota de CBA24n, el hijo de Cognigni, Mariano, comentó sobre la detención de su padre:
“Durante el último gobierno de facto, algún iluminado de botas y charreteras pensó que en realidad estos eran anuncios encriptados que alertaban a la población sobre cuál sería la próxima zona a ser requisada por las fuerzas parapoliciales”.
"El irresponsable", como lo llamaban a Alberto, tuvo ciertas astucias para hacer circular la revista durante la última dictadura y esa forma de evitar la censura resurge de manera interesante al vernos como ciudadanos graciosos frente a otros argentinos. Así como fuimos revolucionarios, somos graciosos y conservadores. Es, en efecto, una ambivalencia recurrente en todos los discursos que nos atraviesan como sociedad.
Negrazón y Chaveta en la primera entrega de Hortensia, 1971.
En Hortensia pareciera estar nuestra forma de pensar el mundo. No es una generalización pero puede verse en los dibujos, historietas y globos, la forma de pensar de los cordobeses de ese momento y un paralelismo con este tiempo. De hecho, en la primera entrega, la carta a los lectores dice:
“La mayor virtud de los cordobeses, esa irrespetuosa afectividad; esas ganas de reírse de alguien y que se rían de él, apresuró este parto que se llama 'Hortensia'. Una publicación con vocación de "falluta", capaz de durar un solo número, no merece la confianza de nadie”.
Un cordobés burlón y gracioso, ¿no? Si no lo es, se parece bastante.
Esta nota fue redactada 100% por un individuo en situación de humano. Cualquier uso de máquinas inteligentes y virtuosas se redujo al mero acceso a la información e investigación.