En medio de la tensión diplomática entre España y Marruecos, miles de personas arriesgaron su vida para llegar a una ciudad que no puede albergarlas. Luego de 48 horas, casi todas volvieron por tierra a su país de origen. Los intereses, la energía y una región marcada por el reclamo saharaui. 
Soldado carga a un niño en Ceuta, 2021. (REUTERS / Jon Nazca)
El Magreb
El norte de África comparte cultura e idioma y los territorios se agrupan en el denominado Al-Maghrib o Magreb, y está compuesto por Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Mauritania, Sahara Occidental y dos ciudades autónomas españolas: Ceuta y Melilla, ambas rodeadas por territorio marroquí.
Los países del Magreb son parte de la Liga Árabe y de la Unión Africana, y comparten el reclamo de autodeterminación del Sahara Occidental, un territorio anexionado por Marruecos en 1979. Esta causa está liderada por el Frente Polisario, el movimiento de liberación nacional del Sahara Occidental que busca la expulsión de Marruecos del territorio. Activamente, el reclamo es acompañado por Argelia que brinda apoyo diplomático en foros internacionales, es la sede del gobierno en el exilio y alberga campos de refugiados saharauis. 
Las relaciones diplomáticas entre Argelia y Marruecos están rotas desde 2021 por el acercamiento de Rabat con Israel. Esta posición fue tomada por Argelia como una amenaza directa, además del reclamo compartido con el Frente Polisario y los intereses sobre el Sahara Occidental. Ese mismo año, Argelia cerró el Gasoducto Magreb-Europa (GME) que alimentaba a España atravesando Marruecos. 
Los antecedentes migratorios de Ceuta y Melilla
En 2021 se marca el antecedente más cercano y significativo de la crisis migratoria de Ceuta del 2026. Ese año, a diferencia de este, la oleada migratoria fue mucho menor: 10 mil personas provenientes de diversos países del África subsahariana entraron a los enclaves españoles por tierra saltando el paso fronterizo.
Aquel año, el cruce fronterizo se dio por un descuido intencional de Marruecos durante una tensión diplomática con España. En ese entonces, el país ibérico dejó que Brahim Ghali, un representante mayor del Frente Polisario, pudiera internarse en un hospital de La Rioja. Este hecho provocó el enojo del gobierno marroquí que bajó la guardia de la frontera con Ceuta y Melilla, y se produjo la crisis migratoria. 
Durante el paso de los migrantes, el gobierno español aplicó una normativa del derecho migratorio llamada devolución en caliente que le permitió entregar al país de origen la mayoría de las personas que ingresaron ilegalmente.
El 24 de junio de 2022, se marca un segundo antecedente: la masacre de la valla de Melilla. Según un informe de Amnistía Internacional, cerca de dos mil personas, en su mayoría de origen sudanés, intentaron cruzar la frontera entre Marruecos y España por el paso fronterizo de Melilla, donde murieron 36 personas y 76 resultaron desaparecidas. 
La crisis humanitaria de ayer y hoy
Durante julio de 2026, más de 70 mil migrantes marroquíes ingresaron a Ceuta por el mar. Según el diario español El País, el motivo fue la prohibición de la devolución en caliente de personas que llegan a Ceuta y Melilla por mar, un fallo del Tribunal Supremo de España. Esta información trascendió entre los habitantes de Marruecos y motivó el ingreso a una ciudad que tiene apenas un poco más de 82 mil habitantes según el último informe de 2025 del Instituto Nacional de Estadísticas. 
Para el Ministerio del Interior español, 72 mil personas habían ingresado hasta el 31 de julio de 2026. Esta cifra no puede contrastarse con información marroquí porque no hubo hasta el momento un dato oficial, más que el de ONG que trabajan en la frontera de ese lado. Luego de varios días, el 80% de las personas que ingresaron a la ciudad autónoma retornaron a su origen de forma voluntaria por tierra, como declaró en un informe el gobierno español. 
La crisis fronteriza tuvo como resultado 96 muertos en Ceuta según el Ministerio del Interior de España, y 14 en territorio marroquí según el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos. Cuando comenzaron los cruces, el Gobierno de España condenó el accionar de Marruecos por su falta de cuidados sobre la frontera. El arco político español, desde independentistas vascos hasta Santiago Abascal, líder de VOX, se refirió a lo que sucedía como un chantaje.
Las declaraciones de los españoles están respaldadas por los antecedentes en la frontera ceutí. Diez días antes de los hechos, el sitio oficial de la Moncloa titulaba "España y Argelia acuerdan impulsar una nueva etapa en su relación bilateral con la celebración de la VIII Reunión de Alto Nivel en octubre”, luego de la reunión de Pedro Sánchez con su par argelino en Argel. 
Cualquier acercamiento de España y Argelia parece resultar en un acto amenazante para Marruecos, según los antecedentes, y no alcanza con cambiar la posición histórica que tuvo el país ibérico sobre el Sahara Occidental en 2022. En ese año, el gobierno de Sánchez envió una carta al Gobierno de Marruecos donde afirmaba que “considera la iniciativa de autonomía marroquí, presentada en 2007, como la base más seria, realista y creíble para resolver este contencioso”. Este hecho hizo tensar las relaciones con Argelia, cuya reacción fue cortar el suministro de gas a España que pasa por Marruecos.
Ceuta, entre la frontera y la presión marroquí
Durante el 30 y 31 de julio, los ceutíes vieron cómo sus fronteras eran vulneradas por miles y miles de marroquíes, casi la misma cantidad de personas que viven allí actualmente. Luego de 48 horas, la Guardia Civil española confirmó que más del 80% de las personas que ingresaron por mar, estaban regresando por tierra a su país.
Un mes después del incidente fronterizo, se desclasificaron informes de la Secretaría de Inteligencia que preveían una llegada de migrantes, pero no de esa magnitud, como declaró Óscar López, ministro de Transformación Digital y Función Pública en TVE: “Hay alertas permanentes. Claro que sí. ¿De esa dimensión? No. Nadie fue capaz de prever un asalto de 70.000 personas”. El gobierno de Sánchez no culpa al de Marruecos por la crisis, y eso le cuesta una tensión con sus adversarios políticos de todo el abanico ideológico. 
Luego de un mes y medio, el gobierno marroquí se pronunció sobre las acusaciones de una parte del arco político español, basadas en la desclasificación de los informes. El Ministro de Exteriores de Marruecos afirmó que "no existen hechos o informes que demuestran implicación de las autoridades marroquíes" y rechazó convertirse en el chivo expiatorio en ajustes de cuentas políticas de España. 
El silencio en más de un mes y la falta de respuestas en la frontera ponen en duda las declaraciones marroquíes y llevan a preguntarnos si existe un chantaje migratorio de Marruecos a España cuando se tensan sus intereses sobre el Magreb. Y en ese tablero geopolítico, las personas son las que sufren las decisiones e inacciones: 70 mil personas, con sus motivaciones, ingresaron por mar a una ciudad de 80 mil habitantes, ¿quién es el responsable?
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Esta nota fue redactada al 100% por un individuo en situación de humano. Cualquier uso de máquinas inteligentes y virtuosas se redujo al mero acceso a la información, investigación y creación de imágenes absurdas. 
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